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Antiguo 03-08-2010, 15:00:18
JackAubrey JackAubrey is offline
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Predeterminado Mi mujer no lucha y me siento solo

Me llamo Carlos, 47 años, 21 casado, 3 hijas aún en edad escolar, una hipoteca. Les pido una opinión.

Mi relación, basada en el amor más sincero, está absolutamente deteriorada. Hace unos años perdí mi excelente empleo y además tuve que cerrar un negocio que me había ido bien en el pasado, todo a la vez, y con el paro agotado, sin encontrar nada aceptable, como salida me preparé y aprobé, a Dios gracias, unas oposiciones en un año horrible, con el miedo de perder lo poco que nos quedaba.

Ella sólo trabajó un año en una Caja, recién terminada su carrera los primeros años de matrimonio. Luego la despidieron, después de haber superado un duro proceso selectivo y nunca más buscó trabajo aunque siempre he intentado animarla, subirle la autoestima, en todo, hasta en lo físico, que curiosamente se tiene por mucho menos de lo que su belleza merece. Mantuve mis ilusiones en ella muchos años.

Aquello nos cambió la vida, tuve que dejar mi carrera y buscar un segundo empleo. Después de años de engaños y mentiras, desde oposiciones que no se presentaba a venta de seguros que no vendía, aprendí hasta el punto de reconocerlas por sus gestos, mantiene el último local de mi propiedad, lo cual fue otro error porque le sirve como excusa para seguir sin luchar. No lo hace mal, pero apenas tiene ingresos y ella misma lo reconoce, pero su única salida es recuperar su plan de pensiones, lo cual me sorprendió muy negativamente. Sigue sin pensar en nada.


Con las cosas así, intento dialogar con ella pero estoy desesperado, y ese asunto nos ha llevado a una situación insostenible, cuando pierdo la paciencia, si es que media vida no es suficiente espera. Yo he puesto mucho todos estos años y ella casi nada.

Supongo que yo asumo el rol femenino de hablar y ella el masculino del silencio, de dejarte con la palabra en la boca y con la desesperación de no llegar a ningún sitio, de su negativa. Y cuando habla se pone agresiva, dice que no está dispuesta a nada y que eso es lo que hay, o me amenaza con las cosas más variopintas, que pasan desde el suicidio, metiéndome el miedo en el cuerpo, a irse a limpiar escaleras, lo cual tampoco hace. Hace mucho que dejó de soñar, no sé de un anhelo suyo, nada le gusta, nada quiere.

Y lo que hay es una situación económica a la que no estoy acostumbrado, ahora más con el recorte, y renunciar a todos mis ilusiones, las que pese a todo aún tengo. No soy consumista y me conformo con poco, pero tenemos tres hijas y no dejo de pensar en ellas. No puedo tener una segunda actividad y montar algo desde la nada, como antaño, me parece un muro demasiado grande porque ya lo conozco. Además tengo una dolencia grave y reciente que me impide muchas cosas, hasta el punto de haber pedido en el trabajo un puesto acorde a mis circunstancias. La verdad, he trabajado demasiado para tan poco.

Pienso en la separación, pensamos supongo ya que no hay vida marital ni hablamos hace tiempo, pero es imposible por el mismo motivo, aunque dudo de que ella sea consciente. Es un callejón sin salida. Y después de todo, creo que la sigo queriendo, y están mis hijas. Sería muy duro dejarlas, una derrota demasiado amarga.

Tanta decepción me ha llevado a la bebida, la cual no afecta todavía a la relación de manera directa, pero me avergüenza. Ya no la controlo, busco la soledad para beber, dejo de vivir para beber. Y mi actitud se ha vuelto muy negativa en toda la convivencia y principalmente con algunos miembros de su familia, manteniendo ella un pulso con constantes quejas, reproches, provocaciones, algunas justificadas.

Yo también he perdido la ilusión y no sé qué camino tomar, por primera vez en mi vida también me estoy rindiendo. Y no lo soporto.
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