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Antiguo 21-08-2010, 11:18:33
Septimo Septimo is offline
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Predeterminado

Sé que no te quejas de vicio, perdona si te di esa impresión. Quería ponerte en un escenario peor para hacerte valorar el que tienes, es algo que intento conmigo mismo con relativo éxito a veces.

Recuerda que yo también....y muchos años. La primera de niño cuando perdí a mi madre y creo que no me recuperé del todo nunca, que aunque aquello lo superé (aún contengo las lágrimas si hablo de ella, media vida después) siempre quedan restos de cristal roto que tarde o temprano vuelven a herir, haciéndonos menos resistentes que ya nuestra propia naturaleza. Entiendo que nuestro caracter puede tener algo de predisposición, eso que dices de algunos que lo superan rápido...y también el número de golpes. Creo que a más golpes, menos resistencia.

La depresión es una enfermedad y como bien dices, no se conoce tanto de ella, de hecho no hay una medicación única ni un tratamiento psicoterapéutico eficiente a corto plazo. Es una enfermedad que los que la hemos pasado o seguimos en ella, porque yo también dudo si esto se cura del todo alguna vez, sabemos de qué va. A mí los episodios graves me dan auténtico pavor por el sufrimiento agudo que representa, y este estado de tristeza, de desgana, de desinterés de tanto tiempo, que no termina de remitir del todo, me desgasta cada día más. El sueño tan ligero, las pocas horas, el cansancio a veces. Los nervios, la ansiedad, los cambios de humor. A veces no sé por qué no vuelvo a la medicación o al psicólogo. Mi mujer me lo aconseja.

Y quiero decirte que todos los pensamientos que tienes, todo lo que leo es tus mensajes es un reflejo de mí mismo. Entrar a valorar tantas cosas en estos mensajes es difícilisimo pero te diré algo con respecto a lo que yo siento de esas "personas que les va bien" (por centrarnos en algo) y de como otros superan duelos y frustraciones, pero recuerda algo antes, nosotros tenemos una enfermedad que ellos no tienen, no todos. Una cosa es una depresión motivada por algo, temporal, pasajera, que muchos padecen por esta vida tan extraña (sí,es lo que siento a veces, una incomprensión total ante este invento), y otra distinta una depresión neurótica anclada, con episodios más o menos intensos y con un residuo latente difícil de soportar. Y además la incomprensión de quien no sabe lo que es y de los que intentan "curarte" con palabrería. Sería lo mismo que decirle a uno con la pierna rota: pero vamos hombre, si te pones a andar y ya está. Pero hasta el más "cojo" puede tener esperanza, optimismo, ilusión, cosa que no tiene alguien con este mal que no sabes de donde viene, y que por eso te angustia más si cabe.

¡Los felices! A mí me hacen daño hasta estos programas televisivos de "individuos" por el mundo, de casas de fábula, de vacaciones de algunos. Es cierto. También de amigos o conocidos de éxito, con todo resuelto. Qué bien les va y a veces con tan poco, pienso. Lo paso mal.

Era una de mis ilusiones, como la tuya o la de tantos, ese sueño de un tanto de dinero, un tanto de autoestima y realización, vida social, reconocimiento. No sé en qué orden, pero con casi todo. Tampoco era demasiado elevado, dinero suficiente para no andar agobiado con la calculadora, para realizar unos pocos sueños que "muchos tienen como si tal cosa, y en esos programitas, o la vida alrededor incluso, parecen mostrarte como si no fuera con ellos", algo de prestigio quizás, amigos por supuesto, yo que siempre entendí la amistad como algo sagrado. Supongo que me entiendes.

Estuve a punto de alcanzarlo, lo medio agarré, unos pocos años más y probablemente lo hubiera conseguido, afianzado más bien. Pero no ocurrió así, un día todo se quebró. Hoy tengo un piso que aunque no está mal no es lo que quiero, y me disgusta (es motivo de muchos disgustos con mi mujer, por mi apatía). Vivo en un sitio que tampoco me agrada, y son espinas que todo lo hacen más cuesta arriba. Tengo un trabajo fijo, pero que no me llena en nada, ni me va a permitir económicamente seguir soñando. Y estoy muy aislado del mundo, muy probablemente "autoaislado". ¿Te suena, verdad?

Tengo hijos sí, maravillosos, una mujer que me quiere (aunque no termina de comprender qué me ocurre, tanto tiempo), que también son el motivo único del gran esfuerzo que representa cada paso (que no me los merezco, ¿te suena también?). Un coche regular acercándose a los dos dígitos, que meto la llave y arranca, lo digo por las apariencias. Pero nada parece alegrarme, ilusionarme, no tengo una ilusión en algo en lo que crea, quizás esa sea la diferencia. Tan siquiera me satisface algún sobresaliente en eso que te conté, al contrario. Casi todo lo veo desde el lado oscuro.

Ya te digo que a mí me pasa, pero probablemente tú pensarías que también soy uno de esos que la va la vida genial si me ves desde la ventana de tu habitación. Por eso a veces intento pensar en que detrás de una fachada hay muchas otras cosas, para no sufrir tanto. Valorar todo lo que la vida sí me ha concedido, o yo he sabido ganarme. Como tú con esas predicciones estudiantiles que con tozudez, seguro, has echado por tierra. Y no es envidia, es insatisfacción propia, ver que todo estaba ahí y no he sido capaz, por mala suerte, sí, o puede que por no ser distinto, por no haber tomado el camino correcto si es que lo había. Lo tuve tan cerca. Vuelvo a lamentarme.

Y claro, me cuesta. Como el levantarme cada mañana, como el mirar la vida con algo de optimismo que no encuentro por ninguna parte. Volver a empezar, pensar en que, quíen sabe, lo mismo me llega otra buena oportunidad. .

Y aún así, los dos sabemos que con este pesimismo no se va a ninguna parte. Y sigue la lucha, interna, contra uno mismo. Se convierte en una costumbre. Y el segundero sigue, implacable.

Por todo eso te decía lo de no pensar. No pensar. Perdona el ladrillo.
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