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Antiguo 15-08-2010, 23:08:00
Septimo Septimo is offline
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Predeterminado

Cuando me preguntas cómo se sale es como si quisieras una varita mágica, y no existe. Sales, pero a veces vuelves a caer, es la lucha de cada día.

Qué te puedo decir. A veces naces, supongo, con esta tendencia y durante la vida te van pasando cosas, cosas negativas, y ante eso reaccionas, no siempre igual. Por eso te contaba ese "rollete" del pecado original, que no me salió muy bien, por cierto. Creo que la respuesta es pensar lo menos posible.

A ver, tengo algunas historias, esta misma (es larga, lo siento, intento resumirla).

Soy un luchador y durante un tiempo lo hice con todas mis fuerzas, con mucha ilusión, con muchos sueños. Con más de 35 años subí mucho en una gran empresa, pero eso fue el detonante de mi despido, ya pasados los 40. Lo vi venir. Padecí moobing durante más de 4 años. Depresión, insomnio. Al límite de mis fuerzas, tuve que soportar muchas humillaciones. Aguante a la indemnización, no sé cómo. No sé si hice bien, creo que no mereció la pena.

Después de aquello pasé por otros empleos pero entre que eran de menor nivel y entre que yo ya estaba "tocado", no me duraban mucho. Seguía con el insomnio y con episodios de depresión. Y con una sensación difícil de explicar. Resentido con mi fracaso y con la vida. Todo me parecía demasiado injusto. Y verme en ciertas situaciones me hacía mucho año, aunque seguía luchando. Pasaba auténtica vergüenza, por haber estado dónde estuve y verme dónde me veía.

Con el paro agotado, decepcionado y hundido totalmente, con las relaciones de mi familia y amigos muy deterioradas, decidí no buscar más empleo. El desgaste de las entrevistas, algunas absurdas y ridículas, ya no podía soportarlo. Un día vi un anuncio en la prensa, una academia para oposiciones. Los primeros días me costaba disimular las lágrimas, en ese estado empecé.

Pasó un año. Intentaba cumplir los objetivos, sin conseguirlo. Y llegué a admitir que no era capaz, pero al menos lo seguía intentando. Intentándolo cada día, al menos conseguía un día sí, otro también, sacar alguna hora.

Llegué a mejorar algo, dejé las pastillas, aunque seguía sin amigos, sin familia. Tuve el apoyo de mi mujer. Eso me mantenía la esperanza. Ella aún creía en mí, aunque yo mismo no creyera.


Llegó la oposición y la saqué.

Pensé que todo se arreglaría, pero siguieron los problemas, el nuevo trabajo no me satisface, la situación económica que no es la de antes tampoco. Cualquier incidente vuelve el insomnio, incluso cerca de la depresión. Y aún me despierto soñando con aquella gran empresa. Sigo sin relaciones sociales desde aquellos malos años, con aquello perdí amigos, perdí el deporte, relaciones de familia, y no lo he vuelto a recuperar.

Despues de sacar la plaza volví a estudiar. Llevo unos años matriculado en la uned, saco algunas asignaturas cada año. Sigo sin cumplir los objetivos que me marco cada día, pero he aprendido a que cada uno tiene sus límites. El mío es intentarlo y mientras no lo cumplo, algo hago. Este verano lo llevo mal, aunque me fue aceptablemente en el curso. Pero bueno, ya tengo unos años y no tengo una especial motivación. Quizás llegar a cumplir los objetivos algún día.

Yo sé lo que es no querer levantarte de la cama, no creer tener un motivo, aún me pasa a veces. La única solución es no pensar. Ponerte el despertador y poner el pie en el suelo cuando suena. Ir a trabajar, ponerte delante del libro, hacer algo de deporte, aunque sea solo. Hay días que no lo consigues. Hay días que sí. Es así de sencillo. Luego todo suma.

No hay varitas mágicas. La vida a veces se complica, nada tiene que ver lo que mereces o no, lo que es justo o injusto. La suerte o no de algunos, la tuya misma. Nada de eso importa.

Hay que seguir intentándolo, mientras siga saliendo el sol no hay otra opción.
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