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Predeterminado Cuidar al cuidador

Cuando un ser querido se enferma y necesita la atención total o casi total, es normal que el entorno se centre en el enfermo, porque es necesario y urgente hacerlo. Esto puede llevar a descuidar a las personas que quedan al cuidado del enfermo.
Hoy quisiera dedicar el artículo especialmente a éstas personas que cuidan a seres queridos enfermos con altos grados de dependencia, y que según como afronten la situación pueden padecer en exceso el efecto de la enfermedad o transformarse en una experiencia reconfortante.
El cuidador se enfrenta a diversos retos. Por un lado la exigencia física y de tiempo que conlleva la enfermedad misma en relación a las necesidades básicas del paciente, lo cual genera estrés físico. Por otro lado todo lo que la situación produce internamente, generando estrés psíquico-emocional.
Es como estar frente a un mundo externo que carece de muchos aspectos, por lo que hay que cubrir éstas carencias, y al mismo tiempo con un torbellino de emociones internas, como ansiedad, enojo, culpa, resentimiento, hartazgo, desgano, irritabilidad, sentirse atrapados, sin salida… que si no las atendemos irán desmejorando nuestra calidad de vida.
Estos retos se afrontaran de forma diferente según como interpretemos la nueva realidad. Quisiera plantear aquí tres posibles formas de interpretación y de reacción: la victimización, la súper-héroe y el cuidar al cuidador, teniendo en cuenta que casi nunca se dan de forma pura y única.

Victimización:
Cuando cuidamos a un ser querido enfermo crónico entramos en un proceso que muchas veces es impuesto y corremos el riesgo de crear un melodrama y con éste victimizarnos. Los melodramas son creados por personas que tienden a sentirse presas de las circunstancias, es como ser el protagonista de una telenovela, donde uno mismo es una persona incomprendida y hasta desconsiderada, sin poder hacer nada para solucionarlo; donde el propio entorno no nos respeta y nos exige hasta nuestra propia vida; es decir, que somos víctimas de la realidad en la que vivimos.

Súper-héroe:
En éste caso nos referimos a las personas que tienden a hacerlo todo y más, lo cual hace llegar al propio cuerpo y a las propias emociones hasta situaciones desbordantes. No se ponen límites, se exigen mucho en responder a las demandas del entorno, son muy perfeccionistas, necesitan que las cosas se realicen de la manera en que ellas consideran mejor y requieren estar informadas de todos los acontecimientos.

Éstas son dos formas de reaccionar que tienen varias cosas en común como: el no escuchar ni respetar las propias necesidades frente a las de los demás, en la dificultad en decir NO a las exigencias del entorno y por último que éstas dos formas de enfrentar la realidad terminan invalidando la vida personal y social del cuidador.

Cuidar al cuidador:

Juntarse toda la familia para repartir responsabilidades desde las horas de acompañamiento hasta ir a comprar la comida, desde la participación de cada miembro (con tiempo o dinero) hasta como sostener económicamente una ayuda externa.
Pedir lo que necesitamos directamente y sin rodeos. No creamos que los demás saben lo que pensamos, sentimos o necesitamos.
Realizar ejercicios físicos para aligerar el estrés.
Desarrollar actividades de ocio, hobbies, encuentro con amigos para enriquecernos con experiencias positivas y gratificantes.
Buena alimentación y buen descanso para reforzarnos físicamente.
Participar en charlas orientativas sobre la enfermedad que padece nuestro ser querido. Muchas veces hay aspectos que son propios de la enfermedad y no del enfermo, saber esto nos ayuda a comprender más y no sentirnos frustrados al no reconocer a nuestro ser querido.
Participar en grupos de personas que estén pasando por lo mismo. Esto nos da la posibilidad de poder re-significar nuestra experiencia escuchando a otros. También podremos hablar sobre lo que pensamos, sentimos sobre lo que nos pasa y hasta sobre el propio enfermo, desde lo más amoroso hasta lo más espantoso, siendo comprendidos y no juzgados.
Apoyo psicológico:

Como decíamos antes el cuidador se encuentra frente a dos realidades, la externa y la interna, y ambas requieren una atención especial. Desde el Centro de Psicólogo en Barcelona Psicoemo queremos hacer hincapié en que cuidarse a sí mismos es un acto de responsabilidad para con nosotros mismos y con lo demás y no de egoísmo: “si te cuidas, me cuidas”.
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