Unos dientes en mal estado multiplican las posibilidades de enfermedad cardiaca.
las encías que sangran permiten que las bacterias accedan a los vasos sanguíneos, donde se van a "pegar a las plaquetas" (componentes sanguíneos que intervienen en la coagulación) y causar "una coagulación en el interior de los vasos" que impedirá en parte que la sangre vuelva al corazón, con el consiguiente riesgo de ataque cardiaco.
Después de leer esta noticia creo que voy a llamar de nuevo al dentista ya mismo
